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Eric Fco Díaz Serrano. Tomado de Tipilambi, Capítulo II.


Vinazo. Detalle de Scámpolo y Millennia.

Vinazo empezó como una encuesta
que dio inicio desde mucho antes
que descubrieran a Marietta, Julieta, Pablo
y Juan Carlos; Mireya, Marcos, eric, La Macha,
Víctor, Roberto, Justina y Lucrecia,
jugando botella.

En el suelo hacían girar una botella
y a quien apuntara, al detenerse,
podía escoger entre los presentes
y darle un beso.

La encuesta se llevaba en un cuaderno
que contenía una pregunta por página,
cuarenta y seis respuestas diferentes:
nombre y escoja un número, edad,
dónde vive, telfefono, cuántos hermanos,
mayores o menores, tenés novio (a)
cómo se llama, descríbalo, dónde vive,
has tenido otros novios (as),
dónde besó por primera vez,
si no lo ha hecho con quién le gustaría,
qué clase de música le gusta ( de qué
emisora), mencione un programa
de televisión, color favorito,
cantante favorito, canción favorita,
maestra favorita, maesstra que le cae mal,
razones de una u otra posición
y todo cuanto pueda imaginarse
como si se tratara de encuestadores
profesionales. Hasta ahí casi nadie
dio importancia al asunto,
pero cuando salieron
una serie de reportajes en minicuadernos
hechos por algunos alumnos basados
en el material acumulado por la encuesta,
todos se interesaron entonces
por conocer las opiniones de los demás y,
paulatinamente se fue haciendo
un asunto cálido al punto que
Vinazo alcanzó publicación diaria.

Un anuncio enmarcado decía:
"Si este Vinazo se perdiera,
como suele suceder,
ruégole al que lo encuentre
que lo sepa devolver."
Y es que Vinazo era un original
que iba de mano en mano.
Con el tiempo proliferaron los vinazos
y rápidamente su demanda aumentó.

Las maestras los prohibían
porque consideraban
(y era cierto) que las informaciones
algunas veces hablaban mal de ellas
y eso no convenía al alumnado.
Por otra parte, Vinazo decía cosas que,
a juzgar por las maestras
no era acorde con la edad
-como la vez que publicaron el poema
de "El Seminarista de los Ojos Negros"-.

Tal situación llegó a un momento en que
cada quien tenía su propio Vinazo, y entre
algunos incluso, llegaron a hacer reuniones
de Vinazos; y es que los titulares
y reportajes eran bárbaros:

"Berta sabe hacer la cruz del diablo
pero sólo con los dedos, texto en la página 3.
Besó por primera vez en parque,
dice Elena. Vera dice que ella
lo hizo jugando a la botella.
Maestra Vilma amenaza con eliminar
la Fiesta de la alegría si no
ponemos atención a la maestra
de Religión: la represión es por
haberle hecho creer que lo hacíamos.
Confiesa haberle robado sánguches
al director. Agarró de los colochos
a Maritza por Walter; parece que
un Vinazo la enteró de que Walter
andaba con Maritza. Maestro le hace
los dibujos y le pone buena nota.
Güila (niño) dice que Vinazo no debe circular
porque no está técnicamente preparado
para informar ya que no hay profesionalismo;
en cambio él tiene el periódico oficial
con asesoramiento de las maestras;
Vinazo comprobó que la circulación
del periódico del güila es poca.

Dos lídres hablan: dividimos la clase
en dos; las que estaban con ella
y las que estaban conmigo.
No se hablaban ni en clase ni en recreos
pero ellas mismas dicen que no estaban
enojadas, lo hacían para dividir la concurrencia
sólo para ver estúpidos y estúpidas
peleando por uno u otro bando".

Por estas fechas, directores y maestros
de esta escuela decimonónica andaban
muy preocupados pues un último Vinazo
traía un dibujo de una pareja desnuda,
anunciado en un ejemplar anterior.

Scámpolo notó que algo igual o similar
sucedía en otros niveles de la educación,
como la secundaria y universitaria
en donde andaba de moda "SEX"
-desde luego, sin que los profes (profesores)
se enteraran- era un panfletillo que iba
de mano en mano,
entre risas y miradas curiosas.
A Scámpolo le pareció que su butaca se iba
moviendo muy lentamente hacia el escenario.

Lo consideró como un "efecto electrónico"
del multimedia por lo que, casi sin percatarse
fue parte de aquel medio ambiente.

Milennia aprovechó para instalarse
en su torre de mando con el fin
de que Scámpolo le viera, sintiera cuál era.
A veces semejaba un mar en calma, otras,
inmensamente tempestuosa...

Cada paso que se anda
deja huella...
huella que a veces pisa
al mismo andar
cuando la huella perdura.
Sólo en las arenas,
donde espumosa llega la mar,
todas las huellas se entregan
ante la inmensa huella del mar.

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