Poesía de Hannia Hoffmann


  • Gentil embrujo o
    el mercader de sueños.

    El mercado es diverso Por colmar tus deseos
    te ofrece mil productos, o acaso muchos más
    Generoso, el mercado, con quien trae buen dinero,
    sus más caros deseos le ayuda a realizar.

    Si es materia que anhela rodearse de materia,
    con colores y formas su anhelo colmará
    Sabores para el gusto, formas para la vista;
    el mercado fomenta el placer de comprar.

    ¿Se adquieren con dinero ? ¿ Quién se los venderá ?
    El mercader de sueños saca su estuche mágico,
    con colores y estrellas que añoras alcanzar

    Mil pájaros amables le cantarán al eco
    y el eco esos mil trinos los va a multiplicar.
    Cual semillas al viento se echarán a volar,
    buscando buen terreno, buscando germinar.
    Sonidos melodías en pos de lo intangible,
    que van a transformarse en palabras de luz.
    El mercader de sueños te enseñará a comprar.

    De su mágico estuche salen, ahora, galaxias,
    sus formas, en el cielo, luego te asombrarán.
    De su verbo fantástico van surgiendo los cuentos
    y en historias de estrellas ahora te va a enrumbar.

    El mercader de seuños te insertará en el tiempo
    y a través de los siglos te llevará a volar
    Te hablará de los griegos, de los antiguos griegos,
    de los mitos y cuentos que vieron en los cielos;
    del Imperio Romano, de los viejos filósofos,
    de los sabios antiguos y los sabios modernos.

    Y entre historia e historia descubrirá tus sueños.
    Sin que tú se los cuentes, te los va a realizar.
    Te envolverá en hechizos su viejo y sabio verbo
    Sin que tú lo comprendas, tu entorno encantará.

    Y te hablarán las flores, saludarás las aves;
    el mundo, sus colores, por ti los va alterar
    Puede ser que algún duende -talvez tu Hada Madrina-
    se acuerde de que existes, te llegue a visitar.

    El Mercader de Sueños no te hablará del precio
    que por el dulce encanto le tienes que pagar.
    Los números no cuentan, ni espacio, ni materia:
    el juego de los juegos no se ha de valorar.

    Envuelta en el ensueño, sutil juego de luces,
    desfile de delicias, te vas a embelesar.
    Vendrán hasta tus manos los bienes que deseas;
    y sin cómos ni cuántos, al fin sabrás comprar
    Vas a adquirir tus sueños en juegos de galaxias
    entre seres fantásticos que no te dañarán.
    El mercader de sueños te observará en silencio
    y, sin que tú lo notes, los años pasarán.

    Para que no depsiertes de su sutil hechizo
    sus cómplices por siempre junto a él te mantendrán.
    Está la puerta abierta, atraviesa el umbral:
    si nunca te despiertas,
    el mercader de sueños no te va a defraudar.

    Mas... si es que despertares, tu magia encontrarás;
    volando entre galaxias, donde conducirás
    los nuevos compradores, sus sueños a buscar.

  • Notas de plata

    Para Luis Kreysa, Guadalupe González
    y el Coro de Cámara Cantando por la paz

    ¡Por Dios, que una escala de notas en el aire
    ha quedado atrapada durante la canción!
    Oigo y miro sus notas; me parecen plateadas.
    Si, son notas de plata que aquella voz cantó.

    Esas traviesas notas nacieron en el pecho
    de la dama soprano. Ya el público aplaudió.
    Y la escala de notas sigue ahí... suspendida.

    No escuché los aplausos
    ¿ Durante cuánto tiempo va a repetir el eco
    -ese viejo cantor- los sutiles sonidos
    de las plateadas noras que esta noche,
    en la estancia capturó ?

    Ya se van liberando. Ya dejan de vibrar.
    A los otros sonidos me empiezo a incorporar.

    Mientras vuelvo al nocturno convivio musical,
    inquieta, en mis adentros, me llego a preguntar
    cómo es que los presentes no se distrajeron
    viendo las notas plata, en la noche, danzar..

  • De Hadas y Cómplices

    Una turbulenta caída de agua transparente
    recubre la enorme roca oscura
    que protege la entrada la cueva.
    La enigmática cueva que esconde
    los secretos insospechados
    ¿ O son sus ayudantes ?

    El Hada misteriosa
    que viaja sobre las espumosas aguas
    del caudaloso río, allá, en el trópico.

    Se hace acompañar
    de algunos de esos extraños seres
    que utilizan el tiempo
    en gratificantes pequeñeces:
    los rumores del viento
    o el canto de las aves.
    O mirar, simplemente, el entorno,
    detallando en sus ojos diversidad de tonos,
    de sombras y de luces.
    De esos seres extraños
    que recogen objetos inservibles,
    sólo por transformarlos:
    una rama de un árbol o pedazos de piedras,
    caracoles vacíos, yerbas de tono extraño..

    Viajando por el río, por sus alrededores,
    volando por el viento, por entre sus rumores.
    Ya contemplan el musgo de los antiguos troncos,
    encontrando en sus formas siluetas misteriosas.
    Ya sienten en el aire extrañas abstracciones
    de imágenes de ensueño...

    La gigantesca roca casi sella la cueva,
    como la pieza exacta de algún rompecabezas
    Pero, como al descuido, gentil naturaleza,
    curiosidad, capricho, allá, en aquella esquina,
    ha quedado una grieta...

    Los enormes helechos de tono verde oscuro
    que recubren la piedra,
    dejan pasar destellos de múltiples colores,
    el agua les transofrma en mágicas figuras,
    seres luces fantásticos, carentes de materia.

    ¿ Es que han de haber destellos desde una oscura cueva
    ¿ Se trata de un tesoro que hay escondido en ella ?

    El Hada, con sus cómplices, atraviesa ahora el bosque.
    Les siguen las imágenes que vienen de la cueva.
    El aire está inundado de luminosos seres.
    Se acercan a los árboles, se sientan en la yerba
    Juegan con los reflejos del Sol sobre las aguas.
    Todo vibra de vida con su sola presencia.
    Los cómplices del Hada, bullendo entre en ensueño,
    recogen, por capricho, el aura de las flores;
    se llevan sus colores en pequeños frasquitos,
    los sonidos del bosque capturan en sus voces.
    Se llenan de sonidos, imágenes, colores.
    Se alimentan de aromas, texturas y sabores.

    Y la naturaleza se alegra en estos juegos,
    para el Hada y sus cómplices multiplica sus dones.
    Vuelan los colibríes jugando entre las flores.
    Las mariposas mueven sus alas de colores.
    Transporta eltibio viento aromas y sonidos.
    ¦Hasta los gusanitos juegan ahora en el bosque !

    ¿ Fue la luz de la cueva que salió por la grieta
    la que causó en el bosque estos sutiles juegos ?

    ¦ Que continúe la fiesta, satúrense de vida !
    - con el rostro sonriente les ha ordenado el Hada-
    Y los cómplices juegan, entre las luces, juegan... !

    Y transcurren las horas en medio de estos juegos,
    hasta que el bosque inunda la luz de las estrellas.
    Las mágicas figuras no juegan en la noche,
    así que, silenciosas, regresan a la cueva.
    Y regresan con ellas los cómplices y el Hada,
    llevándose con ellos su peculiar cosecha.
    Van remontando el viento por entre sus rumores,
    henchidos de sonidos, texturas y colores.

    Y, para entretenerse, mientras pasa la noche,
    van a construir con ellos pequeñas dimensiones;
    van a inventar texturas, van a mezclar colores.
    Mientras pasa la noche, juntos crearán tesoros
    que guardará, celosa, la luminosa cueva,
    cuando de nuevo salgan a visitar el bosque.

  • Juego Canto

    Aurora XXI

    ¡ Mira que ha llegado el alba ! Vive esta aurora. Descansa.
    La noche está lejos. Mira: la mañana será larga.
    ¡ Ven ¡ Las horas de este siglo están quietas en la estancia.
    Ordenaditas... esperan.

    Mis largos y finos dedos ya sabrán acariciarlas.
    Cuando el momento les llegue, disfrutaré el habitarlas.
    Mira las horas. Sí, míralas. Mira las horas. Y siéntelas.
    Son transparentes, son tibias. Son luminosas y suaves
    las horas de esta nueva alba.

    Ya mis manos están prestas: saben cómo transformarlas.
    Las tejerán suavemente... Esas transparentes horas
    que me esperan y te aguardan, con firmes, sutiles pasos
    mis pies han de caminarlas...

    Las llenaré de sonrisas. Las colmarás de caricias.
    Los minutos serán besos . Los segundos, alegrías.
    Contémplalas en silencio desde tu sitio, en la aurora.
    Intúyelas en secreto. Entre tus ágiles dedos
    acaricia prontamente sus tiernos hilos primeros.
    Para que, dóciles, vengan; para que tejas con ellos,
    -esos hilos que son horas, horas vida y horas tiempo-
    para que los dos tejamos, juntitos, nuestros anhelos:
    mullidos y bellos sueños. Caros, concretos proyectos.

    La mañana será larga y la vida está sonriendo.
    ¡ No apresuremos el paso ¡ ¡ Dancemos dentro del tiempo ¡
    La tibieza de la aurora calentará nuestros cuerpos.
    Alegrémonos, entonces... Pues es ancho el horizonte
    y son gratos los recuerdos. Muy claro y tibio es el día
    que nos espera...

  • Estrellita fugaz...

    Sola contemplando el cielo,
    buscando enigmas...
    Talvez antiguas canciones
    que llegaran desde lejos.
    Sola. Me encontraba sola.
    Escudriñando secretos
    de la antigua Madre Tierra.
    Justo a la orilla del mar.

    La música de las olas
    se escuchaba en el silencio.
    Y la espuma de las aguas
    brillaba en la oscuridad.

    En mi mente se cruzaron
    mil pequeños duendes necios
    que, sin querer o queriendo,
    turbaron mi quieto ensueño.

    Brillantes constelaciones.
    Luna, refulgente luna.
    Cielos en tonos azules,
    tan azules como el mar.

    Tonos de azul y de plata.
    Juegos de estrellas y luna.
    Toda belleza, natura.
    Pero igual mi soledad.

    Noche, paisaje y silencio.
    - Tenuemente lo recuerdo-.
    ¿ Qué vuelve un instante eterno ?
    En un rincón de la noche
    la amorosa Madre Tierra
    me dejó ver sus secretos.
    ¡ Iluminó mi horizonte una estrellita fugaz ¡

  • Talvez en alguna tarde...

    Pienso yo que alguna tarde
    -sea en verano, sea en invierno-
    ha de regalarme el tiempo aquella vieja canción.

    La que he tenido pendiente y he soñado...

    Talvez una mariposa
    de tonos alucinantes,
    -o un colibrí caprichoso- la lleven de flor en flor.

    Y deba yo estar alerta,
    buscando el momento exacto
    en que pueda esa canción, volar en el aire. Libre,

    mezcladita entre los rayos
    los tibiecitos rayos que me regala el Sol...

    Luna infiel...

    ¿ Será verdad o mentira ?
    ¡ La Luna se enamoró !
    ¡ Se ha enamorado la Luna y está muy celoso el Sol !

    En un magnífico lago plateado
    -que su rostro redondo acarició
    con la mágica suavidad de sus aguas-, la luna se miró.

    ¡ Me devolvió un reflejo tan hermoso !
    ¡ Pienso que él lo alteró !
    Es cortés y valiente, es delicado...

    Su gentileza me envuelve
    y me asombra su belleza.
    Me perturba en su silencio, me captura con su paz.

    ¡ Quisiera ser la lámpara preciosa
    que bañe en luz el azul de tu paisaje !
    Sí, Noble Lago. - lo dijo la Luna -
    Eso fue lo que un Cometa aseguró.

    Se lo ha contado al Sol,naciendo el Alba.
    Y el pobre Sol, tan sólo suspiró...

    En la noche titilan mil estrellas
    sonrientes, admirando
    el paisaje de un Lago Azul, en Luna llena.

    Y allá, en aquel rincón,
    un humano pintor con su paleta, captando la ocasión.

    - Es un encargo de la tierna Luna- se lo dice a un Cometa.
    Un regalo, un presente que yo
    debo ofrendarle al Sol, cuando amanezca.

  • Creación...

    Digamos que la noche estaba oscura
    y que un rayo de plata, de improviso,
    hendió su blanda superficie.

    Penetró sus silencios,
    insondables otrora.
    Bañó a sus habitantes en difusa luz.

    Se sintieron - de pronto-
    se palparon Y fueron
    y siguieron. Vivieron para siempre

    en la luz enigmática
    de aquel oblicuo y luminoso rayo
    que hirió por accidente la negra, oscura

    capa de la noche, que ante la luz cedió.
    En las sombras, siluetas dibujadas
    insinuaron apenas las formas de seres animados

    que habitaran en ellas...
    efectos de esa luz en la materia.
    Tenues líneas, dibujos blanquinegros: movimientos

    de sombras en las sombras.
    Y aquel plateado rayo
    jugando con las formas, encantando las líneas,

    haciendo magia con la geometría...
    Inmerso en esa magia
    el movimiento - materia y energía de los cuerpos

    de aquellos seres vivos -,
    les llevó a la conciencia
    la luz de plata, que siguió propalando

    sus geométricos juegos.
    Multiplicando líneas,
    reproduciendo formas. Proyectando universos

    en las manos, los ojos,
    los cuerpos y los labios;
    en las mentes y mundos de los seres humanos.

  • La danza del colibrí...

    Pequeño colibrí, vibra tu cuerpo.
    Llévame, invítame, méteme
    en la magia de tu danza.

  • Así respondió el eco...

    ¿ Qué es un poema ?
    -dijeron, en las horas de la tarde ,
    las claras gotas de lluvia al eco de la montaña-.

    ¿ Qué es un poema ? -dijeron-.
    Y el eco les respondió:
    Un poema son las flores y los frutos de los árboles

    que la montaña prodiga.
    Un poema son los frutos,
    Un poema son las flores. Un poema son las aguas

    que bajan por las laderas
    de los montes, hasta el valle.
    Un poema de aguas claras que descienden hasta el valle.

    Es un poema el silencio
    que se guarda ante lo intenso.
    También la lluvia cayendo. Y las nubes. Y los vientos

    que silban entre los árboles.
    Son los pájaros que vuelan,
    sus nidos y sus polluelos un bello poema eterno.

    En tanto que el eco hablaba
    la tarde se fue muriendo.
    En agua, todas las gotas, juntas se fueron fundiendo.

    Llegó la noche, en sus sombras
    la montaña fue enguyendo.
    Y todo quedó sumido en un secreto misterio.

    El viento guardó silencio.
    Lo mismo hicieron las aves.
    Sólo se escuchó el murmullo de aquel eco repitiendo:

    Todo el orbe es un poema
    para aquel que sabe leerlo.
    Todo el orbe es un poema para que lo sientas tú.

  • Un día...

    Amaneció la mañana colorida y repintada,
    fresca y lozana.
    Se refrescó en el rocío la bella flora.
    El Sol extendió sus rayos: pintarrajeó las manzanas,
    aromatizó las flores e iluminó las ventanas.

    Se sofocó el mediodía, se endurecieron las sombras.
    Se emblanquecieron las blancas regordetas o alargadas,
    las nubes algodonadas.
    Cayó la tarde sabrosa, refrescando la jornada:
    los árboles se bañaron entre la tarde mojada.
    Y llegó la noche oscura cobijando el cielo en negro,
    con una luna grandota coronando sus misterios.

  • II

    Con la luz de las estrellas
    que rescaté del silencio,
    inventé esta fantasía.
    He construido, con mi verbo,
    todo un universo inmenso,
    para que tú lo navegues.

    Y te ofrecí mis palabras.
    Las elaboré, serena,
    para que fueran camino
    que tus plantas recorrieran.

    Yo no juego entre tus sueños.
    Desconozco tus banderas;
    y no sé de las congojas
    de tus pasos en la tierra.

    Yo no sé de tus dolores.
    Tampoco de tus tristezas.
    Ni conozco los rincones
    donde ocultas tus flaquezas
    pues talvez todo lo tengas.

  • III

    Canto recuerdos de sabios que asomaron por mi vida.
    Reflejos-luces-destellos de realidad-fantasía.
    ¿ En dónde están tus extremos, hilo largo transparente ?
    ¿ Quién decidió, caprichoso, cuándo empiezas o terminas ?

    Hilo largo transparente que tejió mi fantasía,
    poblado, todo poblado, de chispas de suave luz.
    Jugando noches o días, hilo largo transparente,
    van tejiéndote mis manos.

    Espíritu del agua que juega entre mis sueños..
    ¿ En dónde están tus extremos ?
    Tejiéndote entre mis dedos,
    me sueño entre los reflejos
    de tu esencia cristalina.
    ¿ Cuándo empezaron los juegos
    y hasta cuándo se terminan ?

  • IV

    Busquémonos un tema para poder cantar.
    Yo, desde tu silencio. Tú, desde mi verdad.
    Sin frases contundentes que traigan guerra o paz.
    Que no rompa fronteras, ni mendigue por pan.

    Que no tenga raíces duras para arrancar,
    y no arrastre pesadas cadenas que cargar.
    Sólo un tema sencillo, para poder cantar.
    Tú, desde mi silencio. Yo, desde tu verdad.

  • V

    Como si yo fuera tierra,
    o si fuera sementera,
    esta noche, del silencio,
    van brotándome poemas.

    Me germinan en las manos
    y florecen en mi boca.
    Sólo fluyen, suavemente,
    de la fuente de mi verbo.

    Se me asientan en la sangre,
    me caminan por las venas;
    se transforman y germinan
    como semillitas nuevas.

    Y me crecen y se asoman
    por mis ojos; y is venas
    los transportan por mi cuerpo,
    como si yo fuera tierra.

    Es el ritmo que contengo
    desde siempre, en mis raíces;
    y que en mis palabras vierto
    como juego de matices.

  • Noche lluvia

    Que la noche está mojada. La lluvia moja más.
    Las estrellas no se asoman. ¡Qué sola la noche está!
    Que la noche no está sola. Que la lluvia la acompaña
    Que por eso está mojada. Que sola nunca estará.

    Que la noche sin estrellas y sin luna ha de estar sola.
    Aunque la moje la lluvia... ¡Qué sola se sentirá!
    Que la noche lluvia noche, noche sola no será;
    si la lluvia no la moja, su llanto la mojará.

    ¡A que la noche no llora! ¿pues porqué habria de llorar?

    Que talvez se sienta sola, llanto la ha de acompañar.
    Las lágrimas de la noches, estrellas se volverán.
    Con la lluvia no está sola. Si no llueve, llorará.
    Por eso la noche oscura, noche sola no será.

  • VI

    Eran dos alas en busca de un ángel,
    que nunca solas quisieron volar;
    suave textura de plumas sagradas
    para algún alma hasta un cielo llevar.

    Dos suaves alas dispuestas al vuelo,
    para algún alma, digna de volar
    sin escalas, directo hasta el cielo.
    ¿ Dónde el ángel las quiso llevar ?

    Dejó de ser fantasía
    y nunca fue realidad.
    Es algo que no tenía
    y que disfruté en verdad...

    Entre versos y palabras,
    sola, me vine a enredar,
    construyéndome en recuerdos
    de lo que no fue jamás.

    Verso-verbo, verbo-verso.
    ¿Dónde las alas irán ?
    Entre ángeles te recuerdo,
    que ni fueron, ni serán.

    Que los cielos no se enteren
    de esa tal barbaridad.
    ¿ Fueron ángeles o dioses ?
    ¿ Dónde sus alas están ?

    Ni ángeles, ni menos dioses.
    Sólo humanos, nada más.
    Porque es la historia de un juego
    que yo no supe jugar.

    Dejó de ser fantasía.
    Mas... nunca fue realidad.
    Ni las alas se quebraron,
    ni llegaron a volar.

  • Sublime seducción

    Canto de sirenas, sin tiempo.
    Tierra generosa, los sueños.
    Símbolos etéreos, de luces.
    Viajeros presentes por siempre en el verbo.
    Norte inexplicable de los de mi pueblo.
    Noche misteriosa. Implacable invierno.
    Yo fui prisionera en la magia de un sueño.
    Las voces de todos cantaron en coro
    los sublimes salmos... canto de sirenas.
    Orquesta armoniosa, célicos matices.
    Juegos majestuosos de sombras, de luces.
    Glorioso espectáculo que me cautivó.

    Mágicas estrellas, sin tiempo.
    Símbolos etéreos, de gloria.
    Tierra generosa, los sueños.
    Noche misteriosa, de ensueño.
    Magia seductora, símbolos eternos.
    Sano, necesario, sabio despertar.

  • Hablando como especie

    Porque he necesitado amarte
    desde mi tierna infancia,
    te he inventado en las noches de mis días.
    Te he buscado en los astros, en los árboles;
    te di vida en la furia de las aguas.

    Yo te otorgué mil nombres y mil rostros.
    He cantado a los míos tus historias;
    de época en época, las he vivido todas,
    paso a paso..
    En mis sueños he acariciado tus manos tibias
    y tu dulce mirada me ha cautivado.
    He creído escuchar tu voz en miles de formas
    y con todos esos mensajes, me he transformado.

    Pronunciando tu nombre en todas mis lenguas
    he conjurado el rayo y el terremoto.
    Te he pedido el éxito en mis cosechas.
    Yo te he llamado Padre, Amigo,
    Maestro, Hermano;
    te he consagrado el arte, el trabajo, la música.
    Te he agradecido el hijo y hasta he creído
    que has llorado conmigo en los días amargos.

    ... Y te sigo buscando,
    en toda la bella complicación sencilla
    de la Naturaleza, tu obra maestra;
    desde que el primer rayo de Sol calienta,
    hasta dejar de ver la última estrella.

  • Talvez es sólo leyenda...

    En una distante estrella, más allá de la galaxia,
    al principio de los tiempos, fue la luz de la palabra..
    Volando entre alas etéreas se ha posado en nuestras alas.
    Luego alzamos nuestro vuelo en la vía de la palabra.

    Si yo te diera la llave del silencio de mi verbo,
    los secretos de mi cielo, indiscreto, penetraras.
    No conozco las pasiones que dominan tu materia.
    y la paz de mis secretos con tus pasiones mancharas.
    Tú no llames a mi puerta si no cuidas tus palabras,
    que yo domino mi vuelo confiando en mis propias alas.

    En las alas de mi verbo a mi mundo te invitara,
    por que viajaras en sueños y conocieras mis hadas.

    Porque tiene mi palabra el prodigio de llevarte
    hacia espacios infinitos, sobre la magia del arte,
    en un viaje silencioso entre océanos y planetas,
    hasta una distante estrella, más allá de la galaxia,
    donde confluyen los sueños, en la luz de las palabras.

  • Veinte años después...

    ¡ Que transcurran las horas suavemente ! Ay sí, que fluyan...
    No muy lentas, que no sean muy lentas. Tampoco excesivamente rápidas.
    Hace unos veinte años, una tarde, contemplé rasgarse
    el transparente velo que recubre el tiempo...
    Y me encontré frente a una encrucijada. Tomé mi decisión.
    Me dispuse y emprendí el camino por la vía que elegí.

    Transcurrieron las horas y los días; los meses y los años.
    Florecieron sonrisas en mis labios. Y brotaron los versos de mis manos.
    Y mis ojos lloraron algunas cuantas lágrimas.

    En mis plantas sentí el contacto suave de la yerba o la arena.
    Mis piernas continuaron firmes, moviéndose. Yo caminaba...
    Caminé varias vidas. Habité mil moradas.
    Me bebí las caricias y las aguas que me correspondieron:
    las que estaban celosamente custodiadas en los pliegues del tiempo.

    Alimenté mi cuerpo con los frutos que me ofreció natura.
    Recogidos, a veces, por mi propia mano.
    Y recibidos,otras, de manos hermanas.
    Alimenté mi espíritu con versos, con música y palabras.
    Enriquecí mi esencia contemplando los mares, las flores, los atardeceres.

    Ensanché mi horizonte levantando los ojos hacia el cielo,
    mirando los puntitos luminosos de lejanas estrellas.

    He caminado el tiempo y las distancias que me correspondieron,
    merced a mi elección de aquella tarde, frente a una encrucijada.

    El velo transparente que recubre mis horas venideras,
    esconde en sus repliegues mil opciones para llenar mis días.

    Hoy miro hacia el pasado satisfecha, sonriente.
    Agradecida del regalo, el hermoso privilegio que tengo al estar viva.

    Y miro hacia el futuro recelosa, disfrutando el presente, sigilosa.
    Escudriño rincones. Exploro mis sentidos. Descubro situaciones.
    Valoro y atesoro mis vivencias. Capitalizo versos. Cultivo mis amores.

    Velo en silencio mis antiguos sueños. Por que se cumplan,
    planto semillas en suelos etéreos que a diario riego con mágicas aguas
    y baño luego con la luz cálida de un etéreo sol.

    En el silencio tejo también mis hilos transparentes,
    que luego tiño con colores bellos,
    tomados de un doble arcoiris de mi mundo etéreo.

    Luego camino, marcho veloz dentro del gran silencio.
    Y llego al punto exacto donde ha veinte años se rasgó aquel velo.
    Filtro mis sueños entre sus hilachas,
    porque se transformen, esos viejos sueños, en felicidad...


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