Eric Fco. Díaz Serrano PRODUCE : Lectorías

Prevenciones ante un posible terremoto


La mejor prevención ante un terremoto está en tu diario vivir...

Basta tener por hábito inspeccionar tu casa y descubrir los posibles lugares de riesgos y así sobrever los lugares seguros que puedan servir de refugio en caso de una emergencia sísmica. Aquí algunas recomendaciones:

Definitivamente, no dejar obstáculos en lugares de paso, tales como las puertas que deben abrirse fácilmente.

Decirse a sí mismo, yo siempre mantengo a mano y en lugar seguro el agua fresca y mi despensa contiene alimentos en conserva, ricos en proteínas e hidratos de carbono.

Tengo a mano un botiquín portátil de primeros auxilios con utensilios necesarios para atender esguinces, luxaciones, heridas cortantes, por ejemplo.

Procuro que los miembros responsables de la familia sepan cómo suspender o cortar la electricidad, el gas y el agua desde las llaves principales.

Mantengo conversaciones familiares relacionadas con el tema, sin asustarles con mis comentarios con ánimo de que, juntos, podemos pensar qué hacer en caso de que ocurra un fuerte movimiento sísmico en cualquier lugar donde nos encontremos.

Si en la casa, oficina u otros lugares tengo maceteros y otros objetos pesados me cercioro que se encuentren fijos y no sueltos. Tal es el caso de los estantes, donde hay que tener gran cuidado también con muebles, bibliotecas altas o vitrinas. Alejarse de ventanales y espejos porque se pueden quebrar e incluso pueden llegar a estallar.

Hablo con mi familia sobre la posibilidad inminente de controlar el pánico en caso eventual de terremoto y alertar de no huir en forma despavorida de la casa; mantener la calma y buscar tranquilizar a los demás.

Pienso en las consecuencias que pueda causar cualquier acción que realice. Si es en exteriores, jamás correr por las calles, mantenerse alejado de edificios altos, de paredes, postes de alumbrado y otros objetos que puedan caer, tales como cornisas o vidrios, adornos y otros.

Si es posible, preferir dirigirse a lugares abiertos, con menor cercanía al peligro.

Obviamente, en todo caso, insto para accionar con todos los sentidos puestos en uno mismo y los demás; sobre todo si se encuentra manejando un automóvil o carro pesado.

Si tengo a mi cuidado niños, les hablo, sin intimidarlos, sobre la importancia de que si nos encontrásemos en un edifio alto, no precipitarnos a las salidas pues es mucho más riesgoso que en el interior, recordando que si se interrumpe la electricidad los ascensores no funcionan y las escalinatas pueden estar rotas y congestionadas.

Les promuevo pensar que en los lugares o centros educativos debemos mantener la calma tanto los profesores como los alumnos. Pueda que el refugio más adecuado sea debajo de los propios pupitres escolares para protegerse de las posibles caídas de cielos rasos o paredes. Alejarse de cables eléctricos caídos o no, y de los objetos que puedan estar en contacto con utensilios eléctricos.

Si está en la costa, no transitar por las playas ni en las zonas próximas a la costa, ante la posible situación de que el epicentro del terremoto se encuentre en el mar, con una considerable magnitud que genere olas marinas llamadas maremotos que se suceden aún mucho después de que haya ocurrido el sismo.

En fin... estar siempre dispuesto a cooperar, a prestar ayuda y dar atención especial a solicitudes y ordenanzas de los organismos de emergencia y protección pública. Acatar las instrucciones de estas organizaciones, pues son muchos los peligros existentes ante un eventual movimiento sísmico y, aunque no es posible prever evitarlos, si actuamos con conciencia y responsabilidad al mantener calma, pueda que juntos podamos disminuir en gran proporción, accidentes personales y materiales que tanto dolor y destrucción acarrean con su paso.






De colección: Ediciones de la Revista Costa Rica es así en papel, año 1994. Obtenga su ejemplar escribiendo a lectorias@lectorias.com

Colección: Lectorías publicadas en la Prensa, años 2000 a 2004. Orden cronológico.