Eric Fco Díaz Serrano

Tipilambi, Capítulo IV.

Viene del Capítulo III, Scámpolo, Millennia y Printemps.


Los Maes

Capítulo IV del Libro Tipilambi.


El grupo musical de Los Maes interpretó
para la concurrencia algo así como
un tropicalrithmrockjazz, que les hizo vivir
con sus notas musicales al borde de la pantalla
megasupergigante, el entorno del Caribe
y con él, el mundo occidental
que se abre en la costa atlántica.

Al internarse por el país en vuelo de ave,
Scámpolo vio floridas poblaciones.
Los ríos, internos en la jungla y minijunglas,
apenas se descubren del follaje en los recodos
y el paisaje desde lo alto es de un verdor intenso.

Fíjate -dijo Millennia en un susurro-
es un país dentro de un parque,
en el que a su vez contiene muchos
grandes parquecitos biodiversos,
unidos entre sí o separados
por valles, montes o llanuras.
Cuando se quiebren los yugos impuestos
por los siervos menguados verdaderamente
será un país florido para todos.
Desde luego que siempre habrá
minorías gritonas, pero esos serán entonces
solo berreadores que llorarán por la teta
que se les quita. Los mismos enemigos
del bien común.

Oye Scámpolo -susurró Millennia-
dejemos este cóptero y alcancemos
a Los Maes después -Scámpolo accedió-
y ¡plas! dejaron a Los Maes en el aire
y sobre el aire, sin temor alguno,
por la seguridad que produce estar
en aquel multimedia, el mismo de la última noche
en la Feria de Tipilambi,
Scámpolo observó de los volcanes
sus cráteres inmensos y pequeños.
De entre algunas de sus faldas lagunas
plena en vegetación profusa:
ya de aguas frías, tibias, calientes o hirvientes
y en un solo macizo dos volcanes,
uno pelón y el otro verde intenso. (Irazú-Turrialba)
Y como si el tiempo les importara nada,
se detuvieron a admirar los valles
aún por encima del (volcán) Miravalles,
y discurrieron entre manantiales
inagotables como ojos llorones inconsolables,
alternando aquí y allá entre
aguas turbulentas, termales, minerales
y pintorescos pueblitos sobre colinas,
y empezaron a bajar por el llano
en paralelismo aéreo sobre el Tempisque,
al que en otro tiempo llamaron Zapandí;
y como quien goza del aire
que se va haciendo cálido,
pasaron justo por sobre las garzas,
la mayoría blancas, algunas rosadas o morenas;
y casi en el Bebedero,
donde se ensancha el río
para entregarse al golfo,
divisaron de nuevo a Los Maes
que ahora alternaban entre ritmos
salseros, merengueros boleros
cumbias, rocks y sones sueltos
en fiesta total a bordo del yate
que zarpó en el momento
en que los pescadores salieron,
aprovechando la marea
de esa mar de Puntarenas
que envuelve a la exótica Isla del Coco,
cercana a la raya del ecuador,
remembrando mundos de piratas,
de exhuberante y majestuosa
belleza tropical.

Solitaria en el mar,
las lluvias de esta región tropical
la ocultan al punto
de hacerla desaparecer
a los ojos del viajero.
Los marineros saben que está ahí,
pero no la pueden ver.
Cundo la lluvia amaina
queda la bruma, que al levantarse
o adentrarse en ella, salta a la vista...
Verde, inmensamente fresca. Tupida
como selva, sin puerto natural
para desembarcar.

En su follaje se descubre una caída de agua
y un río desemboca cercano a la caverna
en donde entra el mar con toda claridad,
para salir a otra ensenada, es un paso
marino entre una lengua de tierra,
con flora y fauna cautivas
en la inmensidad del mar.

La isla del tesoro según legendarias aventuras
de piratas y por su posición en alta mar;
cercana al punto geotérmico del planeta,
inmenso hoyo volcánico submarino,
en donde se encuentran
las grandes manchas de atún.

Cuando la fiesta de Los Maes
estaba en su esplendor, Scámpolo
sintió una mano sobre su hombro
y al volver a ver en esa dirección
se encontró con el mago quien, sonriente,
le señaló hacia una ventana
y observó entonces a un grupo
de pescadores al momento en que
puso proa hacia el litoral puntarenense,
Durante dos días Scámpolo fue testigo
de que no vieron tierra mientras
el timón estuvo enfilado al Cabo Blanco.
Cargado de atún, a su entrada
al Golfo de Nicoya le acompaña
un enjambre de pelícanos y delfines
a babor y estribor, tras su paso
Bahía Ballena, las Islas Tortugas,
de arenas blancas con su Tortuguita menor
escondida frente a la Playa de Organos,
de coloración intensa en su mar
que invita a vivir intensamente...
Finalmente, dentro del golfo, sobresale
la lengua de arena sobre la que
se distingue la población de Puntarenas.
El centro de la mayor vía acuática
de la Frontera Mesoamericana.

Dime -preguntó Printemps
a Millennia y Scámpolo-
¿ Qué significa maes ?
Majo es el masculino de maja. Piensa
en todo cuanto significa y existe
en el entorno de una maja.
Piensa en su acompañante
que no por majo puede resultar maje
-claro aseveró Printemps-
y en el vaivén del idioma acuñó mae.
Piensa también en el "choteo"
-continuó Scámpolo- que significa
dar color -derivado del achiote,
colorante para tenir de rojo la ropa
usado antiguamente por indígenas
también para dar color a las comidas.
-Dar color, colorear o chotiar significa
en este caso que, o es digno acompañante
de la maja o simplemente se trata
de un tonto cortejante.
Exprofesa ambigüedad.

Entiendo -asintió Printemps- Y como
ninguna persona suele llamarse
tonto a sí mismo, no existe
importancia alguna de que
alguno piense que lo soy,
pues yo sé que no soy.
Y como en verdad importa,
concluyó Scámpolo,
por cuanto yo sé quién soy,
no me puede afectar el choteo,
sea, no se me puede
dar color de tonto,
sino que lo tomo
desde el punto de vista de persona
acompañante de otra igual.
Si tuviera que aceptar
la acepción de maje como tonto,
la vería como una broma infantil,
pues a fin de cuentas, en la vida
habremos sido, o en algún momento
habremos caído de majes (ma'es)...
- ¿ Me entiende mae? -dijo Scámpolo-
-Claro mae.
- Por supuesto mae
asintieron Millennia y Printemps.

Scámpolo tenía ahora una amplia sonrisa
y terminó soltando su risa al percatarse
sentado en su butaca de multimedia,
frente al escenario de la carpa del teatro.

Entonces se dio cuenta de la posibilidad
de que en ningún momento
se hubiese movido de ahí. Más que todo,
su reír manifestaba aceptación
de cuanto ocurría; y tan abstraído
estaba en su situación, en aquel medio
que le envolvía, que no puso reparo
alguno al notar, que en su butaca contigua
sentado junto a él, estaba un boyero.
-Sí, uno de esos que tiene y conduce
carreta con bueyes- el cual,
con simpleza de buen conversador
le habló de esta manera:

-En un principio fue la carreta la que recorrió
la incipiente vía entre el centro del país
y el golfo; hasta la Punta Arenas.

Eran convoyes de carretas viajando continuo;
cargadas de productos, sobre todo
café de exportación. Desde más allá
de Cartago, la primera capital,
a la Boca del Monte en donde
se asentaba San José, que llegaría
a ser la urbe capitalina de mayor
número de habitantes, pasando por
Cubujuquí, que luego sería
denominada Heredia, apellido de un
gobernador de la Capitanía General
de Guatemala); por La Lajuela,
llamada así por la piedra de laja de su río,
y con el correr del tiempo,
el vaivén del idioma denominó Alajuela,
hasta la Punta de Arena (Puntarenas).

El boyero llevó a Scámpolo esta vez
en una retrospectiva allende el Golfo,
en la tierra Chorotega Nicoyana
y se adentró en la festividad
de La Yegüita de Curime. Imágenes
sobre imágenes le mostraron entonces
los lazos de tiempos idos,
de cofradías y fe religiosa y mística
alrededor de Nuestra Señorita
la Virgen de Guadalupe.
Así la procedencia del "upe",
término específicamente utilizado
por algunos costarricenses cuando
llaman a la puerta de una casa.

Scámpolo participó entonces
con un grupo de indígenas que iban
llamando a la puerta de las casas
pidiendo: "una limosnita para la
Cofradía de nuestra Señorita
la Virgen de Guadalupe".

Bien pronto vio, en el tiempo, a los indios
pidiendo "una limosna para
la Cofradía de Guadalupe"
y recorriendo los años en microsegundos,
observó hacerse viejos a los indios
que junto con nuevos y jóvenes cófrades,
bastaba decir "Cofradía de Guadalupe"
para que los donantes aportaran, y así,
al cabo de un tiempo, lograr los mismos
resultados con sólo decir "Guadalupe"
y finalmente solo: "upe",
al ser conocida la visita semanal.

Scámpolo fue testigo,
en la distancia espacio-tiempo,
de la inmigración de mestizas
que en calidad de trabajadoras domésticas
llegaron al Valle Central con el "upe",
como una costumbre de llamar a la puerta,
y "contagiaron" a los interioranos
amalgamando una anexión en el habla
y costumbres, haciéndolo como suyo, propio.

El boyero le trajo en viaje de vuelta nocturno,
por el camino carretero, con carretas
-llenas de gente- que desfilaban
al paso lento del tiro de los bueyes.
Cada boyero con su lámpara,
y todos caminando contando
cuentos y anécdotas:

-Iztarú, hija del cacique Coo, vivía
cuando Guarco, poderoso entre los poderosos,
Señor y Cacique de Purrupura, dominaba
los pueblos de Acsarí, Xoca,
Oroxi, Zarací, Corrosci, Oticara;
y pretendía el dominio de Coo,
en la falda del volcán.

Para apaciguar la ira de Guarco,
Coo ofrendó a Iztarú a la furia del volcán,
y lanzándola al cráter eruptor de fuego,
la montaña estalló; y todos los indios
del mundo precolombino
sintieron el sacrificio de Iztarú:
una masa de fuego y lodo cayó al pie
del volcán, justo sobre el poblado
del poderoso entre los poderosos.
Entonces Guarco lloró... (Terremoto del cráter "Reventado")
Pidió paz a Iztarú y la paz reinó en Coo,
floreció en Aquitava, Churuca, Chicagres
y Chumazara en Tatizcú. Ellos llamaron
Iztarú y con el tiempo el vaivén del idioma
denominó Irazú a toda la montaña.

Scámpolo traspasó en una mira
de quinientos años cuando la misma
montaña lanzó toneladas
de materia (que llamaron ceniza)
sobre cafetos y todo cultivo del Valle Central
al punto de casi paralizar
la economía nacional.

El boyero levantó su brazo mostrando
su linterna encendida e iluminando su faz
y la de Scámpolo, mostró un papel
que lo alcanzó hacia la luz para leer:
Se prohíbe a los carreteros
llevar el chuzo atravesado
para evitar embarazar el tránsito
de las personas e igualmente
portar armas de fuego.(Decreto Castro Madriz).

Entonces un aguacero torrencial empezó a caer.
El boyero y Scámpolo se detuvieron bajo
unos inmensos higuerones en cuyas raíces
atascada estaba una carreta en el barrial.

El boyero detuvo al buey del lado izquierdo
diciendo ¡esa! y tocó con el chuzo
al otro buey diciendo ¡güí!
haciéndole avanzar y de esa forma logró
sacar del atoyadero la rueda,
que pasó por sobre el tronco de raíz.
Y luego de poner a salvo su carreta,
en un merecido descanso, guarecidos bajo
las ramas de otros árboles sobre terreno duro,
narró un cuento que tiene su huella
en el camino de Grecia, Alajuela, Costa Rica.

-En una madrugada como esta,
bajo un aguacero como este,
un hombre con su carreta
trataba de cruzar un río desbordante.
Invocó al diablo y ofreció su alma
a cambio de que le construyera un puente.
Apareció el diablo y le dijo: acepto.
A lo que el hombre contestó:
pero deberá estar terminado antes
de que el gallo mañanero cante.

Y con velocidad escalofriante, el diablo
comenzó a construir un puente de piedra.
Y viendo el hombre cómo el diablo se aprestaba
a poner la última piedra, fue a su carreta,
rebuscó en ella, sacó unos gallos y,
tomándolos a puntapiés, justo en el límite
del tiempo, uno de ellos cantó.
Con prisa cargó de nuevo su carreta
y sobre el puente dijo adiós al diablo. ja ja ja.
-Yo recuerdo, dijo otro boyero,
que los vecinos de Barva (Heredia, Costa Rica)
decidieron cambiar el nombre de su santo patrono,
San Bartolomé, por Nuestra Señora de la Asunción.
Y lo hicieron. Pero vino un terremoto
y dejó la Iglesia en ruinas,
la imagen de la Santa vuelta de espaldas
en su altar, y la de San Bartolomé
permaneció erguida de frente,
sobre las ruinas, en actitud protectora.

Los vecinos interpretaron esto
como que la Santa, resentida
por el desprecio al Santo,
les había dado la espalda, mientras que,
San Bartolomé permanecía incólume,
aunque le hubieran despreciado,
amparándolos ante la tragedia.

Así los barveños volvieron otra vez
a su Santo Patrono original
y, desde entonces, las fiestas son muy lucidas,
con bailes populares desde la noche
a la mañana siguiente, con diana
a cargo de una cimarrona (banda popular)
y todos festejando a su Santo Patrono.

Scámpolo contaría a Printemps
algunos años después,
que en esa experiencia por él vivida,
le llamó mucho la atención que no hubiesen
dos carretas pintadas iguales, y que la rueda
fuera un disco de madera compacta,
por ser lo mejor para los caminos
en la estación lluviosa.
Y lo que más llamó su atención,
era el sonido que producían
aquellas carretas cuando
se encaminaban juntas,
pues era como una música,
que provenía del tipo de maderas
que se empleaban en su construcción.
Así también la geometría artística
de la pintura de la rueda, porque sugería
estilizaciones de hojas, zarcillos,
flores o mariposas que en algo
semejaba a la Rosa de los Vientos.

Dentro del contexto humano -contaba-
en muchas carretas esposas e hijas
acompañaban a los carreteros,
siendo muy sociables y útiles
en el viaje que duraba unos seis días,
con la particularidad de que reconocían
la carreta en la distancia, por la
sonoridad musical propia
de cada una de ellas.

Cuando el campesino recibía su carreta nueva,
acabada de hacer por los artesanos,
escribía su nombre o sus iniciales
sobre el yugo, y luego sacaba
a su familia a pasear en ella,
a lugares muy concurridos:
Escazú, Barva, Aserrí, Alajuelita,
cuyos trillos indígenas fueron los caminos
carreteros que dejaron huellas coloniales,
con remembranzas de sombrero de paja,
faja ancha y pañuelo al cuello;
de la que nos habla el poeta costumbrista
Aquileo (J. Echeverría), con casas de adobe,
iguales a las muchas que pintara Fausto (Pacheco)
el pintor por excelencia
de la casa de adobes costarricense.

Entonces hubo un silencio...
que se fue haciendo largo...
y más largo cada vez...
Scámpolo miró a su alrededor
y otra vez se percató
que nadie había, sino él...

No sintió miedo ni temor alguno
pero le hizo pensar en la posibilidad
de estar soñando. Entonces dedujo:
si cuanto he visto no fuera cierto,
lo cierto es que estoy soñando esto, mas
si ésto que yo sueño es verdad,
existe espontaneidad en mi subconsciente
hacia mí, hacia mi consciente.

Ahora, pensemos por un momento,
sólo por un momento,
que no estoy soñando,
y que esto que estoy viviendo es real.
Puedo decir entonces,
que en cualquier momento de mi vida,
de mi ser, de mi existir,
en cualquier instante de mi realidad,
el punto en que me encuentro
es una reducción del mundo entero.

Me siento en un punto que contiene
todo mi pasado y presiento
como si estuviera en mí mismo
todo mi porvenir, y desde luego,
ambos conjugados en mi presente;
puesto que la serie de percepciones
que tengo y voy teniendo, están o vienen
determinadas por una ley interna,
que me indica, que en cualquier momento
de la vida todo pasado está volcado
en el presente, y ese presente
no es más que preludio de futuro,
inscrito ya también en mi actividad misma.
Ahora bien, si yo reflejo un universo,
mi universo, si cada ser es un reflejo universal,
lo es exclusivamente
desde cierto punto de vista,
desde el punto de vista en que se halla
o esté situado el individuo,
cualquiera que éste sea; es decir,
que mi reflejo es parcial.
Sea, que yo solamente puedo tener
un lote en la verdad, mas no toda.

De manera que aún teniendo
el máximo conocimiento científico,
no podría reflejar el mundo
sino desde cierto ángulo visual.
Pero imaginemos ahora a un ser
que pudiera reflejar el Universo
desde la suma de todos los ángulos visuales,
es decir, que tenga una perspectiva
univesal: ese sería Dios?

-Escucha Scámpolo, escucha...
(era la voz de Millennia).
aúna a tu deducción esta información.

Podemos pensar el espacio sin cosas
pero no podemos de ninguna manera
pensar las cosas sin espacio.
Por consiguiente, el pensamiento
de las cosas supone ya el espacio.
Pero el pensamiento del espacio
no supone las cosas. Es perfectamente
posible pensar en la extensión pura
del espacio, el espacio infinito.
Así pues, la experiencia lo supone,
el espacio se intuye.

Lo cual significa, dijo Scámpolo
recordando sus lecciones del cole, (colegio)
que el espacio es, pues, una forma
de sensibilidad trascendental
y por eso es que podemos, sin mirar
a las cosas, con los ojos cerrados,
los oídos tapados, construir enteramente
la geometría y estar, sin embargo,
seguros absolutamente, sin temor
a ser desmentidos nunca.

-¡Ajá!, -repuso Millennia-
es lógico que la verdad absoluta
de un determinado cualquiera,
no se alcance, pero tampoco interesa,
pues entonces habría nada
por descubrir, nada por investigar.
Ahora suponte que, aún en los
más pequeños ambientes,
las raíces folklóricas nos darán
infinitud de verdades que resumiríamos
en unos pocos renglones, pues no nos
alcanzaría la vida para vivir
cuanto otros vivieron; sino apenas
para comprender el espacio y las cosas
que en otros tiempos fueron;
y tener así una idea aproximada
que refleje los muchos
puntos de vista investigados.

Fíjate en este ejemplo:
En el Caribe, en Limón, Costa Rica,
algunas familias poseen vestigios victorianos
y resguardan danzas como el cuadril
o cuadrilla, en donde a veces,
se observan giros ancestrales
de los negros que bailan
acompañados de banjos, violines y quijongos
de cuerda con caja de resonancia;
las damas visten traje largo
en color blanco o rosado, los hombres
vestido entero formal y celebran su fiesta
en selecta concurrencia;
en ambientes cerrados
cuyas casas tienen rescoldos
que evocan escenografías
de los mejores tiempos del jazz.

Imagínate entonces, Scámpolo,
cuánta cantidad de vivencias
a lo largo del tiempo, se sumaron
para reflejarnos hombres aislados,
pero unidos a través de generaciones,
con sus costumbres que a su vez
reflejan universos de pueblos idos,
un universo, su universo,
el de su pueblo y estirpe,
dejándonos esa enseñanza
como muestra de su desenvolvimiento
intelectual y fraternal.
Ahora ven, pasémonos
al otro océano, vámonos una centuria atrás,
metámonos en la comandancia
de Liberia, allá en Guanacaste (Costa Rica).

Scámpolo se vio ahora en presencia
de unos aldeanos, justo en una cárcel.
- Mirá voj esta tonadilla
-dijo Leandro Cabalceta a Jácamo Jirón
y a los guapes los mellizos Ortega-

Eran los músicos de la banda,
arrestados por embriagarse la nohe anterior,
presos con todo y sus instrumentos musicales.
-Y mirá q'ejta ta güena. (Y mirá que esta está buena)
-Agregále este silbidillo.
-Puej, me parece que suena mejor
si arreglo el silbidillo como así;
oyítelo en la tuba voj.

Scámpolo les observó
que durante esa mañana
trabajaron sobre la tonada,
al mediodía la silbaban
algunos soldados;
y conforme fue transcurriendo el día
la algarabía era tal, que el General Estrada
se presentó ante ellos y les dijo:
toquen esa cosa pa'oírla;
y habiéndola oído preguntó:
-¿ Y cómo se llama ?
-Ej un Punto -dijo Leandro-
-Bien, dijo Estrada, el domingo nos visita
el Presidente, el General Guardia,
y quiero que toquen eso en las
festividades que habrá en su honor.
Ah y, Leandro...
- Si mi General
- Si te tomás un trago antes
de esa fecha te fusilo.

Cuando se estrenó el Punto de Leandro
la gente lo bailó alrededor del parque
pidiendo que se repitiera una y otra vez,
así era de contagioso. Un son suelto
en que ella gira y avanza él, le sigue
y corteja, y ambos en rotación-traslación,
como luna y tierra, enamorados
al punto acoplan;
y lanzan coplas que al punto dicen:
es folk (pueblo) el que baila y habla.

De regreso a sus casas -continuó Millennia-
la gente se fue silbándolo
y en los días siguientes,
las muchachas en el oficio,
los hombres al trote y galope,
los muchachos y los viejos
con los marimberos
afirmaron su ritmo.
Es decir, fue la pieza musical del momento.
El "hit" de moda y, como no habían
emisoras de radio con música nueva pues...
El Punto Guanacasteco se posicionó
de un tiempo, de un espacio, de un pueblo.

Scámpolo estuvo también en el seno
de unas familias "rancias"
que bailaban reviviscencias
de sus abuelos y zapateaban
en cadencia su baile El Zapateado,
o imitaban a los deudos que,
habiendo descubierto una botija
o tesoro de algún pariente,
bailaban en ceremonial, para que
el espíritu del avaro no les llegara
a perturbar. Scámpolo se divertía mucho
bailando y tal fue su entusiasmo,
que logró introducirse en algunos
bailes populares que le recordaron
tiempos de escuela primaria,
como aquel al que llamaban El Torito;
baile de postín a partir de un son suelto,
en que la fémina torea a su chavalo,
atrayéndole con miradas furtivas,
para azareharlo en público.

En estas clases sociales también
se introdujo el Punto de Leandro,
por ser el baile de moda y el que más
les identificaba. Aún más que El Pavo,
que se decía de quien, no teniendo
pareja para bailar, tomaba una escoba
o una silla y bailaba con ella. Cuando
los marimberos detenían la música,
cada quien debía cambiar su pareja y,
al continuar la música, reír de quien
no teniendo pareja, debía bailar
con la escoba o silla.

Escucha Scámpolo -intervino Millennia-
esta es la tierra de la indiada Nahua
que vino del Norte.

Es la tierra de Quauh Nacaz Tlan,
tierra o lugar junto a los árboles oreja
, por la semejanza de la semilla
de un árbol con una oreja humana.
En otro vaivén del idioma se habló
del Arbol del Cuanacaztle y con el correr
del tiempo acuñó Guanacaste (Costa Rica).

-Mira Scámpolo, ya casi está por caer
la última noche en la Feria de Tipilambi.
Luego de observar valores y costumbres
heredadas, navidades llenas de suspiros,
aculturaciones y planos irreales
a tus necesecidades, las de tu gente,
de tu pueblo; y que políticos y medios
de comunicación hacen creer veraces,
porque los unos son el circo electrónico,
y no pueden ser de otra forma
sino realidad maquillada, propia de
un celuloide masturbante, mientras que
los otros son un mal necesario.
Debes darte cuenta de que siempre
todo fue así, y salvo caso de fuerza mayor,
lo seguirá siendo. Entonces, escucha:
Son pocos los minutos que te quedan ya.
Diviértete, disfruta los muchos puntos de vista,
porque en cuanto cumplas tu mayoría de edad,
al filo de esta media noche,
que está por concluir,
todo cuanto fue no existirá más, excepto
la reducción del pasado
inmerso en la realidad de tu presente,
como fuente de lecciones, nada más.
Entonces, de repente, sin decir "agua va"
el multimedia se transformó
en escenografías de celuloides masturbantes
mezclado con dosis de realidad
de males necesarios. Scámpolo fue a dar
con su humanidad sigsagueante
en mente sobria al punto, en donde
lo ignoto y lo desconocido
impuso respeto y ... Silencio.
Silencio que fue roto por una
gritería en un ambiente
de principios de Siglo Veinte.

Scámpolo se vió esta vez portando
una pancarta que decía:
"voto libre y directo esta vez"
pero bien pronto se dió cuenta
que él no tenía vela en esa mendicidad
denominada sistema electoral
y le pareció oportuno entregar
esa parcarta a un fanático que gesticulaba
gritando vivas a su lado.

Se sentó para ver, como él dijera después,
"los toros desde la barrera"
en uno de los banquillos de la Plazoleta
de la Soledad en el Barrio Chino de la Ciudad
de San José, frente a las efigies de John Lenon
y Carlos Gardel; accionó su pantalla
de bolsillo, y se quedó escuchando
al narrador mientras a su alrededor
se desarrollaba la contienda
porque en la Frontera Mesoamericana
los pobladores se aprestaban
a escoger a sus gobernantes votando
por primera vez en forma directa.

Postulados en sendas candidaturas
Sutano (Rafael Yglesias Castro), Fulano y Prencejo.
Sutano decía que esta era
la mejor oportunidad para demostrar
que con el voto de los civiles
se realizaría el ideal del pueblo que lo apoyaba y lanzaba
aquí y allá vivas al sutanismo;
y sus partidarios, que se lanzaron
a las calles, aseguraban que
con el voto directo le harían presidente.

Por su parte Fulano (Carlos Durán Cartin)ganó un crecido
número de simpatizantes al postularse
como el candidato unionista
de los que consideraban que la unión
era la clave para alcanzar
la meta del pueblo.
Quienes simpatizaron con Fulano
lo hicieron con fervientes
demostraciones de que creían en su bandera
y al grito de "Viva Fulano",
levantaban las manos o gesticulaban
anticipando el triunfo.

Perencejo (Máximo Fernández Alvarado) se consideraba adalid
de la república pues contaba
con el apoyo de Don Ricardo, el Presidente
y eso lo hacía ver, ante los ojos de muchos,
como el personaje de mayor capacidad
y consideraban que el triunfo le correspondería.

Mas, en el fragor de la campaña
se hizo evidente, que ninguno
de los candidatos obtendría
la mayoría de votos requeridos,
pues entre los tres, las fuerzas
estaban muy repartidas, y eso traía
un problema: De no haber un ganador,
al Congreso le correspondería entonces
escoger entre los dos primeros
que obtuvieran más votos.

Ante esa circunstancia, y anticipándose
a los acontecimientos, Fulano y Sutano
se pusieron al habla:
-Mirá, sí, yo también he estado pensando
en esa posibilidad.
-Ajá. A mí me parece que el que va
a sacar más votos es Perencejo,
pero he pensado que, como el Congreso
tiene que escoger entre los dos primeros,
me parece que lo que podemos hacer es:
si vos sacás más votos que yo, yo te doy
los votos de mis diputados; y si yo saco
más votos que vos, vos me das el voto
de los tuyos y así la cosa va a quedar
entre nosotros y Perencejo
jamás llegaría a ganar.

En las elecciones, los resultados
favorecieron a Perencejo,
pero sin obtener los votos necesarios.
El segundo lugar lo ocupó Fulano
y el tercero desde luego, Sutano;
mas, entre estos últimos dos
lograron más diputados que Perencejo.

Así las cosas, sólo había que
esperar a que se reuniera el congreso
y que las fichas (denominadas diputados)
eligieran a Fulano, con lo que
los fulanistas se lanzaron eufóricos
a las calles, celebrando el triunfo
de un segundo lugar, que por el pacto
se convertía en primero.

Perencejo caminaba de un lado para otro
en la sala de su casa. No es posible
-se decía a sí mismo- que habiendo sido
yo el primero, no me sirvan mis votos
pero, algo se me tendrá que ocurrir...

Algo se me tendrá que ocurrir
antes de que se reúna el congreso.
Veamos: Aquí lo que podemos hacer
es explotar la ambición de Sutano...

Es probable que si yo le ofrezco...
-¡Claro! ¡Eso es!
Perencejo se puso al habla:
-Mirá Sutano, te voy a hacer
esta proposición: Vos rompés el pacto
que tenés con Fulano y yo te hago
presidente con el voto de mis diputados.
-A mí eso me suena muy bien
pero hay un problemilla:
Resulta que yo quedé en tercer lugar
y el congreso debe elegir
entre los dos primeros.
-Pero si yo renuncio al primer lugar, sea,
a ser considerado como candidato
-dijo Perencejo- entonces quedan
ustedes dos, por lo tanto no habría
problema para que vos fueras presidente,
con mis votos y los tuyos, claro está.
¿ Qué te parece eh ?

-(Sutano de inmediato barajó las cartas
positivas y negativas; en el cruce de ambas
se eliminaron los "talvez" y...)
¿ Podríamos firmar un papelillo que dijera todo esto ?
-(je,je, ahora sí cayó). Desde luego,
todo es cuestión que lo redactemos inmediatamente.

Cuando fulano se enteró del "jaque al pastor"
del que era objeto, se desanimó.
La serruchada de piso fue tal,
que de un solo golpe bajó
de la "nube prresidencial",
y tras meditarlo un poco redactó la misiva:

Señores congreso PUNTO Renuncio
a mi pretensión presidencial PUNTO
Como hemos renunciado los dos
candidatos mayoritarios ustedes
no tienen a quién elegir PUNTO

Los comentarios, conjeturas, especulaciones
y etcéteras iban de fulanos a sutanos,
de perencejos a sutanos cuando no
a fulanos y menganos.

Fue ante esta situación que apareció Tino (Federico Tinoco Granados)
uno de los perencejistas más audaces que,
percatándose del caos, convenció para que
se eligiese a Mengano (Alfredo González Flores), por cuanto
Mengano era perencejista de confianza
y Perencejo era el que había logrado
el mayor número de votos.

El pueblo había votado libremente,
mas ninguno por Mengano, incluso
casi ni se le conocía;
pero a Don Ricardo el Presidente le pareció
muy bien, principalmente porque
se trataba de un perencejista,
y entonces, sin esperar a que se reuniera
el Congreso, lo reconoció como su sucesor,
y sin decir "guaba va" (*)

(* El dicho popular es "agua va" pero, "guaba"
es el fruto de un árbol que a los poblanos
le semeja un pene)

le entregó los rifles y las pistolas a Tino,
por si a alguno se le ocurría pensar
que la cosa no era legal.

El Congreso se reunió y ratificó
a Mengano. Otra cosa no podían hacer
las fichas del juego. Y resultó que
este mengano, se constituyó en uno
de los más preclaros individuos
que en este pequeño pueblo han sido.
Todo cuanto Mengano decía y hacía
era justamente lo mejor.
Pero Tino, ese Tino que era audaz,
viendo que las excelentes leyes
de Mengano excitaban la hostilidad
de los poderosos, se dijo:
-"Si yo, Tino, soy responsable
de que Mengano ocupe la posición
que ocupa, y además yo tengo
los rifles y las pistolas...
He decido que ahora quien manda soy yo".

El tiempo pasó, Tino se rodeó de más
soldados cada vez y compró
más pistolas y rifles, pero aún así
el descontento popular hizo
que los Tino (Hermanos Tinoco)
fueran presa del miedo que, aunado
al cansancio, los hizo verse débiles
ante los ojos de todos; y aunque ya habían
cobrado víctimas, el descontento popular
era tanto, que manifestaciones callejeras
topaban unas con otras, y en verdad,
la única forma de que los Tino pudieran
seguir en el poder era acabando
con los pobladores. Así las cosas, un buen día,
mataron al principal de Tino (su hermano),
entonces el miedo fue total y prefirió largarse.

(Intervención de United States of América).
WE WANT YOU TO VOTE ON STOP
QUICKLY STOP
WE DON'T WANT DISTURBANCE STOP
YOU SHALL VOTE STOP.

Los poblanos votaron con domesticidad
y siguieron viviendo bajo el límpido sol,
en una paz solariega,
a la que llegó un Cura y General (Jorge Volio Jiménez)
graduado con honores en las máximas
escuelas del saber europeo.

Su posición dentro de la clase alta
le había permitido ahondarse
en estudios al otro lado del océano.
Al llegar se declaró rebelde, constituyéndose
en el líder de los desposeídos
y abrió campaña contra su primo
Don Ricardo "otravezpresidente".

Decía que Ricardo reinaba en el Olimpo
y que sólo gobernaba para el Olimpo;
que era necesaria una Reforma.

Diseñó entonces un logotipo o enseña
para su campaña.
Era un águila, pero cuando los artistas
pasaron a la realidad el diseño
lo que apareció más bien, fue una lechuza.
El cura no se echó atrás y dijo
que la lechuza era el símbolo
de la sabiduría.

Por lo que el emblema fue paseado
en todo el país junto a la bandera roja
(distintivo de la extinta Rusa Unión Soviética)
en la que se había inspirado
siendo estudiante allende los mares
y cuyos conceptos le habían hecho
renunciar a sus hábitos de religioso;
y tras haber combatido entre nicas (nicaragüenses)
se le conocía como El General (General Volio).

Scámpolo seguía sentado
en el mismo lugar en la vieja plazoleta.
Todo era como un mismo acto,
y así lo aseguraba el narrador
en la minipantalla.

El General no tenía muy organizada
su ideología, sino que sus puntos de vista
surgían de factores puramente emocionales.
El sentía que efectivamente
había injusticia social,
pues los descendientes
de aquellos trabajadores primigenios
se encontraban en el olimpo -como él decía-
y se habían transformado en cosa
distinta a las de sus progenitores
y ya no cooperaban al bien común.
Eran pues, descendientes de los que en
otros tiempos fueron hombres de bien.

Eran amigotes, compadrazgos que
entregaban las riquezas del suelo
y hasta el mismo suelo,
a compañías y amigotes extranjeros,
que en muchos casos pasaban
a formar parte de las familias
de esta clase alta, por simple negocio.

Los candidatos de la "Clase A" solían hacer
sus recorridos -para la campaña presidencial-
rodeados de gente de a caballo
y en toda clase de vehículos recorrían
los pueblitos en pleno derroche de dinero,
ya regalando banderas o contratando músicos.

El General hacía sus recorridos a pie.
El "caudillo de la plebe" iba caminando
frente a la plebe haciendo discursos:
"al pueblo lo llevan a votar,
pero a los candidatos
los escogen en el Olimpo;
no es el pueblo el que gobierna
sino quienes están en el Olimpo.
Por eso los gobiernos dictan leyes
que al Olimpo convienen y defienden
los privilegios de la clase del olimpo,
que son los ricos que mantienen sojuzgada
a la gran masa popular".

Pero a la hora de la verdad, El General
entregó sus votos a su primo Ricardo.

La élite descendiente de
los primeros innovadores,
vivía de las ganancias
provenientes de sus fincas
favorablemente situadas
e inscribiendo tierras,
que a menudo no conocían, que no eran
de su interés explotarlas sino,
tener bastantes títulos de propiedad
para así, en cualquier momento,
tener acceso a los bancos o bien
para heredarlos a sus descendientes.
Así la economía se estancó.
El desarrollo pasó entonces
a manos de inmigrantes
-pero sólo los socialmente aceptables
para la élite- mientras que las clases
compuestas de pequeños agricultores
y jornaleros, buscaron desarrollar
tierras para cultivo, en áreas más alejadas.

Dada la educación que se había iniciado
en colegios de palomas y pichones,
los deseos de superación del pueblo
eran grandes y las condiciones
económicas extremadamente limitadas,
con lo que había marginación.
No obstante, y pese a la Clase A, el pueblo
se desarrollaba hundiendo a las clases bajas...
Fue así como apareció El Comunista
en la arena política (Manuel Mora Valverde).

El Comunista había seguido
de cerca al General,
aún en contra de sus propios familiares,
pero lo abandonó cuando El General
pactó con su primo Ricardo.

El Comunista dirigió sus actuaciones
a las clases sociales pobres
que estaban muy definidas.

Entonces: las reformas de Mengano,
la imagen de la lechuza que aún perduraba
y la incapacidad del olimpo para ofrecer
alternativas, horrorizó a la élite, que temió
la posibilidad de que los débiles pudieran
alcanzar una posición de influencia
en la nación. pero la élite, a su vez,
era incapaz de ofrecer alternativas.
Por aquellos días había un Doctor Rafael Angel Calderón Guardia)
en la casa del León (León Cortés Castro), dueño del trono.
El doctor era un hombre de conciencia social
y los problemas básicos que encontró
al suceder en el trono de concreto, fue, que
la élite persistía en mantener el statu quo;
el electorado dudaba de la legalidad
del sufragio y la cuestión social
era una bomba de tiempo a punto de estallar.

Como el país era desarrollado básicamente
por fuera de la élite, el aparato
burocrático del gobierno
había crecido muchísimo y
los salarios en general eran muy bajos.

Para "resarcirse" se pusieron
en práctica modalidades, existentes
ya en baja escala, como desempeñar
varios puestos a la vez o asegurarse
contratos a largo plazo con el Gobierno
de la República.

El Doctor dejó su ley: (Reforma Social Calderón Guardia-Mora Valverde)
"el trabajo es un deber social y tras su cumplimiento
el trabajador adquiere derecho
de existencia digna".
Entonces la élite decidió tumbarlo.

Adelantándose a los acontecimientos
pactó con El Comunista en su calidad
de adalid de los trabajadores y el hombre
que poseía las armas. El Doctor se convenció
de que "el fin justifica los medios"
y manipuló fraude ante la ya
fraudulenta mendacidad electoral.
Entonces estalló la bomba.

He aquí la batalla:
Al que le decían El Mono (Otilio Ulate Blanco)
le correspondieron las fichas blancas:
Peón 4 Rey -dijo como ciudadano jugador-
mientras todos miraban el juego,
hablando del tema habitual de la política:

-el trabajo es un deber social
y tras su cumplimiento el ciudadado
adquiere derecho de existencia digna.
-Claro- añadió otro- esa es labor del peón
y veamos cuál rey ha de velar por ese derecho.

-A mí me parece- dijo un otro mientras
se servía un whiskey con soda-
que esa es música vieja entre
hidalgos y serranos, acostumbrados
al trato de mí para vos y de vos para mí;
como ese par de peones uno frente al otro.
Negras: -Peón 4 Rey-

-La iglesia criolla (Monseñor Sanabria)
se ha movido bien en ayuda
hacia el pueblo. Toda una Dama.
-Dama 3 Arfil del rey, dijeron
los que iban con El Mono mientras
El Comunista dijo: a mí me parece
que la Ley regula los derechos
y obligaciones de los patronos
y trabajadores con ocasión del trabajo
de acuerdo a los principios de justicia social.
Apunte ahí: peón 3 Dama.
-Pero todas esas leyes- dijo uno de la élite
mientras las blancas cantaban
Arfil 4 Arfil Dama-
se oponen a nuestra forma de pensar y/ ¡cuás!
Una noticia invadió el recinto:

Señores informamos que ha sucedido
lo inaceptable. Se ha impedido
a los ciudadanos el derecho al voto.

Quienes jugaban a las negras decidieron
cantar jugada con el Caballo...
pero a partir de ese momento,
las opiniones en torno corrieron
de un lado a otro.

Entonces pepe (Figueres Ferrer)el de la lucha,
hasta ahora un solitario luchador
en los buenos tiempos que proseguía
su lucha sin fin en los malos tiempos,
participante asiduo de este juego que,
sin pestañear
y sin apartar los ojos del tablero,
se dió cuenta de que,
si las negras jugaban caballo del rey
podrían salvarse del mate, pero si
jugaban cualquier otra ficha el mate era
inminente... Así, en medio
de la revuelta, metiendo las manos
en el juego dijo:

Caballo Dama 2 Dama. Tomando
el Caballo Negro en sus manos (Jaque Non Plus)
lo colocó en la casilla de su interés
y se puso al frente diciendo:
nosotros somos estudiosos
de los problemas nacionales,
estamos de acuerdo con las reformas
pero no con los vividores del Erario.
Hemos de darle al pueblo
la clara dirección hacia el desarrollo;
juegan las blancas le dijo a El Mono,
y la jugada es Dama 7 Arfil del rey;
Jaque Mate.
En mi país no habrá más armas de guerra.
De esta manera, estando yo en el poder
ningún mae podrá tumbarme.

En los cincuenta años que siguieron,
maestros y profesores
enseñaron a sus alumnos de la manera
en que la cultura oficial dictatorial
determinó hacerlo.

Esta cultura oficial se vanagloriaba diciendo:
Tenemos más maestros que soldados;
pero, salvo muy pocos, la inmensa mayoría
eran sólo burocracia estatal,
algo así como burocracia de tipo
alienante para la confección de clones.
La educación entonces fue "standarizada"
Limítese a decir lo que nosotros le decimos:
Somos el mejor país del mundo
un ejemplo único que los demás
países del mundo deberían imitar.
"-En los centros educativo es prohibido decir mae."
"-sssss, entre más se prohíba, más lo digo mae."
Al cabo de ese tiempo, en la última década
del Siglo Veinte, todas las empresas estatales
estaban quebradas: bancos,
ferrocarriles, seguros, agroindustriales,
petroleras, agropecuarias, eléctricas,
telefónicas, radio y televisión
y algunos cuantos etcéteras más.
Se mantuvo sobre todas ellas la Fábrica
Nacional de Licores, como la mejor prueba
de un estado represivo que droga, confunde
y oprime a sus ciudadanos.

Scámpolo, paseando ahora por palacio,
se dio cuenta que, cuando la oligarquía
cafetalera volvió al poder,
el statu quo era prácticamente inalterable,
así los nacidos en cuna heredaban el solio
aportando dineros para la publicidad,
quedando a la espera de que
la misma diera sus resultados científicos,
con la complicidad de un Colegio de Periodistas
que prohibía el derecho de expresión e información
a quienes no fueran sus miembros "colegiados"
e inclusive, a quienes, estando a derecho
con su colegiatura, no opinaran igual.
Algunos de ellos recibiron condenas
del un también Corrupto Poder Judicial;
la muerte... por tristeza.

Las mayorías sociales dejaban entrever
que comprendían el ingreso del país
en la comunidad mundial, principalmente
tras la caída del Artículo 13
del Colegio de Periodistas por intermedio
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
y desde luego también,
ante el advenimiento de la Internet,
lo que significó para muchos adentrarse
directamente en el comercio mundial,
aunque el gobierno de turno careciera
de mecanismos para su desarrollo.
Expresidentes de la República en la cárcel
decía un pregonero de periodicos del dia;
reportajes sobre la unión comercial europea
y las embajadas del país...

Fue en este momento cuando Scámpolo
cayó en la cuenta que, en el planteamiento
de su campaña, este sector pasó inadvertido para él,
por ser un sector que no le interesó;
así que, en ningún momento consideró como parte
de un mercado meta a los siervos de las embajadas,
pues no residían ni estaban al servicio del país,
no obstante recibir pago puntual,
lo único importante para los siervos menguados;
en el largo filo de la noche larga.

¸ ¿ Y qué ? Siempre fue igual o similar
-pensó Scámpolo precisamente
en el momento en que, percibió y apercibió
la cuenta regresiva del despegue
hacia una nueva vida,
una otra forma de ser y pensar,
se iniciaba ya. Fue en este preciso
momento en que recordó que mañana,
justamente mañana,
recibiría su cédula de identidad...
la que (le haría) lo hacía nuevo ciudadano
Y ahí mismo, como quien abre los ojos
ante lo inesperado, sabiendo que
cuanto espera no son dilemas,
sino problemas para resolver
a través de su desarrollo, aportando
soluciones estables, se percató
que el mundo de Tipilambi,
el mundo en que había sido
el mundo en que había existido
ya no sería más para él...

Se iba para no volver
dejándole irreversiblemente:
de frente a la vida, al espacio, al tiempo

-¿ Al tiempo ? Scámpolo, hizo una mueca
como para consultar su reloj
y dándose cuenta que éste
ya no le informaría más
de cuanto él mismo sabía;
que estaba ubicado,
que su tiempo en Tipilambi
estaba por expirar, pues aunque
no sabía ni le importaba ya
cuánto faltaba para la media noche,
un sentido del tiempo ubicado
en su torre de mando parecía indicarle
que pocos segundos le separaban
del nuevo día, quizás nueve,
ocho... siete... cinco...
cuatro... tres... dos o quizá...?-
Fue cuando varios milenios
entraron a escena y le hablaron:

-Cuando eras muy niño,
tu disposición de ánimo
consistía en admirarte de todo.

Plantado ante el universo
con sentimientos de estupefacción,
encontrabas en todo
situaciones cuestionables,
que te pedían exigencia de actitudes.

A fuerza de interrogaciones
pedías una y otra vez nuevas definiciones
buscando sucesivas mejorías,
hasta que los conceptos te quedaran
lo más ajustado posible.

Con el tiempo fuiste
perfeccionando este juego
y llegaste a establecer
posiciones de diálogo
con las personas, intercambiando
afirmaciones o negaciones.

Pasado un otro tiempo,
en realidad te fue agradable
obtener conclusiones reales,
lógicas, partiendo de premisas.

Luego entraste en contraposición
de opiniones divergentes en que te era
difícil establecer, qué cosas eran pro
y cuáles otras en contra, con respecto
a las "verdades" que necesitabas
te fueran obvias para cumplir
como persona y como humano.

-Al extender tu círculo de amistades
emergiste a otros ambientes,
lo que te permitió realizar tus deseos
de superación personal
y así eliminaste oscurantismos.

-En la simple alegoría de Adán y Eva,
comiendo del fruto del bien y del mal
radica génesis y substancia del saber,
el espíritu de investigación
y la desesperación ante la duda.

-El breve paraíso que es la tierra
en el hombre, tiene como
antecedente su larga vida
como organismo biológico,
comiendo, procreando y muriendo
a través de miles de generaciones.

De pronto Scámpolo sintió que hablaba
con los actores del multimedia,
con los milenios; pero sus palabras
parecían salirle de muy hondo,
no exactamente de su juicio,
no exactamente de su mente
sino como de su alma,
era com si sus genes ancestrales
fueran los que transmitían el mensaje:

-Durante milenios viví el temor reverente
que me indujo la naturaleza y el cosmos,
lo que me llevó a paisajes poblados
de demonios, extraños cuentos y espíritus.
Así el miedo se transmutó en magia,
con lo que, conducta, pensamiento, actitudes
y conceptos, eran regidos por
una fe mística y saber mágico
que me hizo prisionero
de mi miedo y mi ignorancia.
Pero cuando el pensamiento especulativo
vino a buscar esa verdad que me evadía,
me encontré de plano ante la ciencia.

Cuando esta nuestra humanidad
era aún más niña -dijo una milenia-
ruidos y luego sonidos fue lo que brotó
en sus cuerdas y, en la medida en que creció
los combinó de modo agradable
al oído y al entendimiento. Nace
y se aprende en cada uno de nosotros.
El sentido, ciencia y arte de la comunicación
ayuda a que el conocimiento se expanda.

He aprendido -dijo Scámpolo (ahora
verdaderamente era él, sonriente,
justo hablando en pose a lo Descartes)
- que la duda no llega a morder, es decir,
se llega a disipar, cuando se trata
de pensamientos claros y concisos.
El entendimiento se limita a presentar
ideas a nuestra mente. Afirmar las claras
y distintas, negar las oscuras y confusas,
tal es el juicio.

Sí, reafirmó Millennia, la función de afirmar
o negar compete a la voluntad...
El conocimiento es cada vez más
profundamente racional
cuanto más matemático sea.

La relación que existe
entre las verdades de hecho,
que son las que tú has visto,
y las verdades de razón,
que son las matemáticas,
es la misma que hay entre la recta y la curva.

El Mago te invitó a esta carpa del teatro
en donde el planteamiento es sutil,
entendible aunque controversial,
como la recta es radio
de circunferencia infinita;
no obstante el punto que hemos tratado
sea una circunferencia de radio
infinitamente pequeño.

Creo entender, dijo Scámpolo,
que no hay abismos de diferencia,
sino que, desde cierta posición,
que consiste en considerarlo todo
como engendrado; entre el punto,
la recta y la curva hay un tránsito contínuo.

Me he dado cuenta -continuó-
que de igual forma sucede con mi vida,
quiero decir que, en este instante
y en cualquier otro, todo nuestro pasado
está volcado en el presente, y este presente
no es más que el preludio al futuro,
y todo depende entonces
de nuestra voluntad de actuar.

La senda que tomemos hacia el futuro
está inscrita también en la actividad
presente del individuo; seas tú, vos o yo,
mi pueblo, un pueblo o la humanidad
y que la principal fuerza motriz en la historia,
es la relación moral entre los hombres.

Decimos que algo es bueno o malo,
pero en rigor las cosas no son
ni buenas ni malas.
Porque en las cosas no hay mérito
ni desmérito. Los calificativos
sólo pueden predicarse
de la persona humana.

Bien -dijo un Milenio- está por concluir
la noche en Tipilambi. El pueblo primigenio
ha poblado al fin todo el planeta;
y es nuestro biosprogramado el que
nos impulsa a salir de la célula terráquea
y continuar hacia el espacio exterior.
Hemos visto a través de milenios,
que la moralidad no es lo mismo
que la legalidad de un acto voluntario,
que consiste en que la acción efectuada en él,
sea conforme y esté ajustada a la ley.
Porque eso no basta para que sea moral.

Para que la acción sea moral
es menester que acontezca, no en la acción
misma y su concordancia con la ley,
sino en el instante que antecede a la acción,
en el ánimo o voluntad del que ejecuta.

Siempre he comprendido, continuó Scámpolo,
que una voluntad que se resuelve
por hacer lo que hace,
por la esperanza de recompensa
o por temor de castigo, pierde su valor moral.

Mas, un acto moral tiene valor de tal,
cuando la persona que lo hace es determinada
a realizarlo únicamente porque considera
que es el acto moral debido;
por voluntad autónoma,
es decir la que se da a sí misma su propia ley;
y no heterómana, sea, que la recibe de algo
o de alguien que no es de ella misma.

Haz cuanto quieras hacer -dijo Millennia-
por respeto a tu propia ley moral,
de manera tal, que el motivo,
el principio que te lleve a actuar,
puedas desear que sea universal, holístico,
con voluntad autónoma y pura,
evidente como principios matemáticos,
fuera de aplausos o censuras
de las personas, buenas, malas
o regulares, como lo son la mayoría.

La característica de la vida
es la tragedia, el dolor, el sisma
que produce en nosotros ese abismo
entre el ideal y la realidad; regido
por la naturaleza, en ese engarce
natural de causa y efecto que son
insensibles hacia los valores morales.

En nuestra vida colectiva
deseamos que la justicia sea plena,
pronta y completa, pero la mayoría
de las veces prevalece lo contrario.
Y en la vida histórica es lo mismo.

Nadie se da la vida a sí mismo.
La vida nos es dada, y no obstante,
la tenemos que hacer para vivir.
Porque la vida que nos es dada
está sin embargo por hacer
y nos plantea problemas vitales por resolver,
porque la vida es un quehacer.

Entonces Scámpolo oyó una voz
que se escuchó como de muchos
milenios juntos, pero fue obvio
que la misma procedía
de una sola y gigantesca garganta:
"La dependencia que tengo de las emociones,
me hizo posible tener comprensión
de la naturaleza y valores
que de ella yo tenía en mi edad primitiva.
Cuando el fuego amenazaba
a mí y a mi pueblo; para mí
el fuego estaba vivo y me hacía huir".

Mas, descubrí que lo que es, es,
y lo que no es, no es, como lo positivo es sí,
y lo negativo es no; y la combinación
de los dos da como resultado
un "talvez"; y debemos entonces
darnos margen de tiempo
para que la mente se alimente
con más datos. Así, puede que la duda que haya,
no sea, mas, si es, es porque mi intuición
apela ante mi razón y me orienta a tomar
la decisión necesaria que no produzca
un error que tenga que lamentar.

La mayor aventura de esta vida
es vivirla juntos, con las cosas
en constante movimiento.
preguntando, oyendo y pariendo,
cuando no muriendo.

Es buena la vida, hay saber legado.
Engendramos causas, separamos puntos,
ya por inferencia o por consecuencia;
como mínima materia
en combinación molecular.

Muy amplio es el tema,
muy grande la empresa...
Y muy necio el hombre.
La mayor preocupación es la dureza
de cabeza de las personas instruidas.

Mas de las premisas se cae en la cuenta:
no existe el objeto, tampoco el sujeto
sin tres dimensiones.
faltaría la forma, inmóvil y activa,
creadora del mundo, la forma de formas.

Tras un silencio Scámpolo pensó:
¿ Debo acaso deducir entonces que la vida
en que me encuentro con mi mente clara
soy, seré y he sido entre ese mundo
y en mi propio mundo,
tomando aliento para poder ser diariamente uno ?

Agrega a esa deducción -le habló Millennia- que
ese uno que tú fuiste y eres siempre, estuvo, está
y estará en su propio punto de tangencia...
Si, entiendo -agregó Scámpolo-
porque si estoy en mi espacio,
y en este mi punto de tangencia, yo decido,
por mi propia energía
y basado en mis propios cálculos, si me quedo o me voy
por la tangente, el círculo o el radio;
manteniendo siempre la virtud de estar ubicado
deslizándome por el espacio y el tiempo
en mi punto de tangencia. Porque me encuentro en el punto en que vivo mi vida;
aquella que siéndome dada la tengo que hacer
diariamente en mi quehacer... con visión lejana,
al par, justo al pie y al detalle.
Soy en este mundo, un punto que vive
sobre su propio punto de tangencia.
Decido segundo a segundo, micra tras micra,
mi devenir en mi tiempo y espacio.

En esta última noche de mi feria en Tipilambi
el mago me envió a estudiar mi herencia cultural
en relación a mi entorno para enrumbar mi sino.

Mediante el estudio del individuo y su colectuvidad
me deslizo en el tiempo y corrijo mi rumbo trazo a trazo
por tener conocimiento de causa en relación con la visión
de donde quiero estar más allá del momento manifiesto.
¿ Dime Millennia, nos adentramos en el próximo capítulo ?

Ajá, asintió sonriente Millennia y concluyó:
Como humano, eres el único ser conocido, hasta hoy,
que puede verse a sí mismo en perspectiva.
Como especie: el único animal que ríe de sí mismo,
el único que se enfrentó con el fuego;
y dominando los fuegos desarrolló sociedades...
aún más allá de la célula madre,
nuestro planeta tierra,
fundando países espaciales.

Acto seguido, al filo de la noche
sonaron doce campanadas
y la roca se abrió
al tránsito de luz contínua.


Fin del Capítulo IV. Continúa en el Capítulo V:
Deparando al Voyageur


Tipilambi
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV
Capítulo V

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