
Para la celebración del Santo Cristo de Esquipulas, los Indios Promesanos bajan de los montes a ofrecer sus promesas al santo.
Familias enteras llegan a caballo hasta esta población entre el blanco de sus algodonales. Hacen su entrada por Arado, uno de sus pintorescos distritos, mientras en las calles los toros andan sueltos a la usanza de algunos pueblos españoles.
Mi Rancho Pajizo, de José Ramírez Sáizar, el poeta bajureño, describe un rancho, de los muchos que existieron y que talvez quede alguno en la región:
Sentado allá en cuclillas, malicioso,
como un duende que cuida la llanura,
está el rancho debajo de un corozo,
donde guardo mi dicha y mi ventura.
Dentro sólo un fogón, muchas chachaguas,
tinamastes, nimbueras y tinajas;
una gran troje de maíz pujagua
y en tabanco, de escala en sube y baja.
Pero siempre, al volver de mi desmonte,
donde siembro a gotitas mi energía,
encuentro a mi chavala Paula Montes,
en el fogón, echándome tortías.
En el plato hay mondongo, chancho asado
y... en su boquita, un beso enamorado.
Más Lectorías relacionadas con el tema en el libro Tipilambi. | ericdiaz@lectorias.com
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