En Bahia Ballena, las playas de Tambor y Pochote con su mar en calma semeja, en noches de luna llena, un mar de plata ondulante.
En playa Organos, frente a las islas Tortugas, de arenas blancas y parajes escondidos se divisa la entrada y salida de botes y barcos pesqueros con el encanto natural de esa coloración intensa que caracteriza a esta entrada de mar, que invita a vivir intensamente.
Los habitantes indígenas del territorio del Golfo que hoy ocupa el Cantón Península de la Provincia de Puntarenas, sufrieron un gran impacto con la llegada de los ibéricos hispanos.
Primero le denominan como Golfo de San Lucar nombre de cultura cristiana occidental y, entre los años 1523-1527 dijeron podía ser
un estrecho o paso entre la Mar del Sur (Pacífico) y la mar del Norte (Caribe) por lo que le denominaron Estrecho Dudoso. El
cronista Gonzalo Fernandez de Oviedo escribe así: “...golpho de Sanct Lúcar, que otros llaman golpho de Nicaragua e otros le dicen golpho de Orotiña, e otros golpho de Guetares.
El lugar estaba habitado por indígenas denominados Chorotegas que durante cientosde años tuvieron una importante actividad económica con otros grupo aborígenes al otro lado del golfo. Los conquistadores se aprovecharon de estas rutas comerciales antiquísimas. El golfo es un mar navegable con excelentes recursos humanos y naturales fue explotado entonces y de esa manera se consolidaron en esta zona y muy rapidamente quebraron la estructura de la sociedad nativa.
En 1528, Juan de Castañeda del año 1528 dice haber apresado algunos habitantes del actual territorio del Cantón Península en calidad de "informantes pues las dichas lenguas habían sido mucha parte para que la tierra se descubriese...” (Fernández, 1907: 53-63 T.VI). La primera relación que las sociedades indígenas del golfo tuvieron con las empresas conquistadoras fue con la de Gil González Dávila, organizada en España con el auspicio la Corona de Isabel La Católica, en 1522, siendo entre sus objetivos la búsqueda del Estrecho Dudoso y someter a los indígenas al vasallaje español mediante su religión toamdo como base el uso del Requerimiento–instrumento legitimador de la conquista de Palacios Rubio que, entre otras refiere:
"...que si no se sujetaban al Rey español... certificaos con la ayuda de Dios, yo entrare poderosamente contra vosotros y vos haré la guerra por todas las partes y maneras que yo pudiere, y vos sujetare al yugo y obediencia de la Iglesia y de Sus Altezas, y tomaré vuestras personas y de nuestras mujeres e hijos y los hare esclavos, y como tales los venderé y dispondré dellas como Su Alteza mandare, y vos tomaré vuestros bienes, y vos hare todos los daños que pudiere...” (Zavala, 1978:19).
Esto justificó a que Gil González Dávila hiciera una "guerra justa en contra de los indios para que se sometieran pacificamente iniciando con los caciques y con los que topase para hazellos vasallos de vuestra magestad por toda manera de bien, y a los que no quisieran hazerselo hazer por fuerza, como lo hize”. (Fernández, 1976: 39). En Península, Gil González asegura haber bautizado –usando el Requerimiento- a un buen número de indios. Dice que todos ellos se tornaron “cristianos por su voluntad” (Fernández, 1976). Por ejemplo, el Cacique Nicoya cuyos territorios comprandían el canton Península y El Cantón Nicoya le dió el equivalente en oro a 14.000 castellanos y, se convirtió –según los españoles- con cerca de 6.000 de sus súbitos.
Los indios fueron obligados a bautisarse para que el europeo considerara que había legitimado su conquista. Tras la usurpación del oro mediante el saqueo, los nativos perdieron además, perlas y objetos de valor por lo que, las formas de dominación sobre el indio se consolidaron explotando su mano de obra y sus recursos naturales existentes. Luego del saqueo a los piueblos indígenas circunvecinos, los españoles valoraron rápidamente la posición geográfica del “Estrecho Dudoso” o Golfo de Nicoya para iniciar el comercio con Panamá y Perú. Mientras el español valoró el intercambio de bienes en términos de ganancia, al obtener baratos y valiosos artículos para el mundo occidental; el indio daba sus preciados bienes practicando un principio de reciprocidad. En el plano religioso, se desconoce aún hoy cómo la aceptación formal de la religión católica repercutió en ese primer contacto.
Luego vino el periodo del repartimiento de los indígenas de Península en 1524, en las llamadas encomiendas esclavistas por Hernández de Córdoba. En 1528, cuando Pedrarias Dávila es nombrado gobernador de Nicaragua, toma a los indios de Penínsuna, Nicoya y Chira bajo su posesión y, a su muerte en 1532 pasaron a manos de su viuda.
También forma parte de Puntarenas la encantadora y exótica Isla Del Coco, cercana al ecuador, y que remonta a mundos de piratas y tesoros con una exuberante y majestuosa fantasía. La embarcaciones procedentes de la Isla del Coco hacen su entrada por Península, pues la brújula del Marinero, desde que sale de la isla, apunta siempre a Cabo Blanco, reserva natural que aloja desde aves silvestres hasta animales rastreros en un follaje tropical que cautiva tanto a los pobladores como a las personas visitantes.
La Isla del Coco vista personalmente por Eric Fco. Díaz Serrano, realizador de lectorias.com
Solitaria en el mar, la Isla del Coco
es la poseción de Costa Rica
más cercana al ecuador.
Las lluvias en esta región
ocultan la isla al punto
que la hacen "desaparecer".
Los pescadores saben que está ahí
pero no la pueden ver.
A medida que la lluvia amaina
se va levantando la bruma
y entonces salta a la vista,
verde... inmensamente fresca.
Tupica como selva, sin puerto
natural para desembarcar.
En el follaje se descubre
una caída de agua, y el río
desemboca cercano a una caverna
donde entra el mar con toda claridad
para salir a otra ensenada
con flora y fauna cautivas
en la inmensidad del mar.
La isla del tesoro, ya no tanto
por el legendario escondite
del pirata Sir Henry Morgan
sino por su posición el alta mar,
que hacen de esta extensión
de agua salada, una inmensa poseción
muy cercana al punto geotérmico
del planeta, en donde vive
en grandes cantidades el atún.
Los pescadores con sus bodegas
llenas de estos peces, ponen proa
hacia el puerto de Puntarenas,
su hohar. Duran uno, dos o tres
días sin ver tierra.
El timón fijo hacia el Cabo Blanco
en donde esperarán ver, luego
de muchas horas de mar abierto
el faro que guía y marca
el regreso a casa.
Días atrás, cuando salieron
de Puntarenas
enrumbaron hacia la Isla del Caño
para tomar el caño natural
que llega hasta la corriente
de Humbolt. Entonces encienden
sus máquinas para abandonar el caño
y así arribar a la Isla del Coco.
Les pêcheurs virent leur proue en direction du Costa Rica.
Ils resteront deux à trois jours sans voir terre.
Certains filent vers Cabo Blanco, par les Îles Tortugas,
d'autres vont vers lîle du Chenal (isla de Caño)
dans l'embouchure du fleuve Sierpe, où existe la plus grande
concentration de coraux que possède le Costa Rica
sur le Pacifique virent au nord pour entrer dans le golfe.
Lieux historiques, enchantement et passage pour le cabotage,
font du Golfe de Nicoya la voie maritime principale
du Costa Rica. Au passage, le voyageur observe les habitants du Golfe,
entourés d'îles et d'oiseaux marins, les dauphins qui,
parfois émergent de chaque côté du bateau, tels une escorte.
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