Del pueblo y su historia:
Mil años antes de la llegada
de Cristóbal Colón a Cariay o Cariarí
hoy Isla Uvita (Mar Caribe, Costa Rica),
los indios del norte (México) enrumbaron
hacia el sur hasta la llanuras
de Quauhnacaztlan (Guanacaste),
la costa del pacífico, donde se unen
los bosques tropical seco y tropical húmedo,
y las llanuras de Santa Clara, estableciéndose
en esta frontera de sur de Mesoamérica.
Los indios del sur (América) enrumbaron
hacia el norte y llegaron a la gran montaña
del Chirripó, ultimo bastión de la Cordillera
de Los Andes.
Tanto norteños como sureños huían de las guerras.
Fue una expensión lenta y contínua
que dió inicio desde mucho antes
de que florecieran las artes
y las letras en las tierras de Hunab Ku
y Quetzalcoatl; y continuó mucho después,
aún cuando pocos recordaran
a la serpiente emplumada (Quetzalcoatl)
en las vasijas de barro chorotegas.
Expansión lenta y contínua desde antes
de que florecieran las artes y las letras
en tierras de Viracocha, y continúo
aún después de que Sibú, el más bello
y único Dios (que se vestía de ave
para dejar sus enseñanzas a los humanos),
quedara plasmado en oro,
en formas de aguilitas y loritas
como pueden verse hoy en la Reserva de Oro
del Banco Central en la denominada
Plaza de la Cultura en la Ciudad de San José.
Cuando llegaron las carabelas con Colón,
existían muchos pueblos con sus culturas
y ante el advenimiento de las culturas
europeas dió paso a la multiculturalidad
que caracteriza a este pequeño país pluricultural.
¡ Y vaya con este enredo de culturas eh !
"Que pase el rey que ha de pasar,
el hijo del conde se ha de quedar,
con sus ojitos de mosquito y,
sus orejas de torreja."
Los blancos no vinieron todos juntos
a vivir en este valle de pequeños valles,
pero fueron hidalgos quienes escogieron
vivir en las alturas.
"La sociedad de la que huíamos
exigía de nos, modas, impuestos, guerra
y control ecleciástico;
por eso fueron tentación montañas bellas
y lejanas; comer del pan
lejos de ojos desconfiados
renunciando a grandes ambiciones
a cambio de ser libres y vivir en paz
con los nuestros y con las montañas."
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Del poeta Aquileo Echeverría: Mercando Leña y La Firmita.

Juke. Tambor (al que se le ajusta una tapa de cuero) con detalles maya de la serpiente emplumada

Paz en las laderas son su propia finca a solas;
familia aislada a horas fatigozas
de la familia vecina más cercana;
y de la que forma parte para coexistir
en el respeto humano,
viendo a quienes no son su familia
sólo de vez en cuando, y satisface entonces,
ver un rostro libre en ausencia
de grandes vecindarios y autoridades.
Asi, serranos (de las serranías)
e hidalgos (hijos de algo) hicieron,
de tanto caminar, trillos
por donde pasaba la noticia,
mientras pies y manos
fueron abriendo la montaña,
el idioma detuvo su evolución
y se amoldó a los rasgos del habla cotidiana
mediante el voseo: de mi para vos,
y de vos para mi, entre individuos
con plena conciencia de ser alguien.
Con los blancos llegaron los negros,
luego los orientales, y después...
brotó esta amalgama de blancos, negros,
amarillos y cobrizos.
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