En la confluencia de los rios Aguascalientes y Santa Lucía, se asienta la población denominada Las Juntas.
En 1884 se descubrieron vetas de oro
en sus cerros y durante muchos años
fue un lugar al que nadie quería ir,
excepto los buscadores del mineral,
y cuanto fuerero deseara hacer fortuna.
La población sufrió mucho
y afortunadamente
las minas entraron en decadencia;
lo que trajo por resultado paz
para esta población
amena y tranquila.
No obstante, Francisco
Morera y Marta Jenkins, miembros
del "Comité de vecinos contra
la minería a cielo abierto"
luchan mediante protestas,
para resolver a la comunidad
abangareña, su padecimiento
ante la explotación aurífera,
por los efectos devastadores
contra los ríos; mata los peces
y la vegetación de sus riveras.
Los abangareños desea acabar
con esta fiebre de oro que
conlleva los olores de los ácidos
utilizados en la minería;
(Periódico La República. Oct.26.1998-pág.17A)
Desde la sierra se ve con gran claridad (en días despejados) el Golfo de Nicoya en un ambiente en donde se disfrutan las aguas termales de su Río Aguascalientes y de las aguas dulces del río Santa Lúcía en el Salto de las Pozas. Desde luego, en aquellos lugares en donde no se respire a minería.
Más Lectorías relacionadas con el tema en el libro Tipilambi. | ericdiaz@lectorias.com
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